viernes, 17 de julio de 2009

Vuelta nº 33.

¿Qué se hace cuando no todos los escritos llegan a buen puerto, a tierra firme? ¿Para dónde correr cuando no hay palabras para plasmar todo lo que uno siente? ¿Cómo se reemplazan palabras como amor, deseo, razón, misterio, por unas que no asusten tanto? ¿Cómo se calman las ganas de gritar, aún sabiendo que nadie va a estar ahí para escucharnos?

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