viernes, 4 de octubre de 2013

Vuelta nº 207 - Volver, vueltas, volteretas.

Con esto de recuperar el blog tuve que pensar en cómo encararlo ahora, desde ese otro lugar en el que me encuentro ahora.
Una vez escribí que "el spiedo siempre vuelve", ahora entiendo que eso se llama compulsión a la repetición, y que en mi psiquismo (en el de todos, quizas) es predominante. 
Y me detengo acá... según una página de internet muy linda, "Predominante es aquello que ejerce un predominio, es decir, un poder o una influencia sobre algo o alguien. La acción de predominar, por su parte, está vinculada a imponerse de alguna forma." Entonces me replanteo un poco estas cuestiones del lenguaje, algo que aprendí en mi carrera, y me doy cuenta que soy yo la que últimamente se está imponiendo frente a esto. Yo soy la que dice "no, esto no funcionó antes, tampoco va a funcionar ahora"... yo soy la que piensa "ya  hice esto antes de esta manera, y no era lo que esperaba, así que esta vez lo voy a hacer de otra". Puf, qué gratificante. Reconforta sentir que la vida no está librada a lo azarozas que a veces nos parecen nuestras propias acciones, y que en cambio siempre se puede elegir. Nada nos pasa por azar. No vale maldecir al destino, porque no existe. O en todo caso existe como consecuencia, nunca como causa de.
También pensaba en cómo cambió mi sensibilidad y mi humor durante todos estos años... digo años porque el inicio de este blog data del año 2009. Y por allá, yo era otra. Me leo y me desconozco. En parte porque no recuerdo exactamente qué era lo tan intenso que en algunos momentos me impulsaba a escribir, lo cual me hace pensar que vivía muy pendiente de nimiedades y me desestabilizaba la situación más ínfima. Por otro, porque me niego a reconocerme en renglones que hoy en día hasta me parecen ridículos, cómicos. A eso me refiero con lo de mi humor, me río de otras cosas, me divierto de otra forma. Y creo que me gusta más.
Aprendí a no sentirme tan especial y no idealizarme tanto a mí misma. Soy humana, imperfecta, común y corriente. Como cualquiera. Dejé atrás ese narcisismo que muchas veces me regocijó demasiado, y aprendí a confiar en los otros... en el sentido de que se puede querer a alguien humano, imperfecto, común y corriente, como cualquiera. Lo maravilloso es que a pesar de ser como cualquiera, te elijan a vos. Y que quien te elija te haga dar vueltas en el aire y en la cama, te de vuelta la cabeza, el estómago y el corazón...

1 comentario:

Tierra roja dijo...

No sé en realidad que tengo para decir, pero a veces aunque no sepa que igual tengo la necesidad de decir. Ya te he leido decir¿? lo del cambio de tu sensibilidad, creo entender lo que decis. Y aplauso medalla y beso para vos que te reconociste como humana y que eso pueda ser maravilloso!
Saludos rosarina!