Decirle que ya no podía seguir así. Que le pesaban los pies, el bolso, y los deseos. Que ya estaba agotada de empujar lo que no va a ir más allá. Que ya no le quedaban fuerzas para lamentarse, aunque si algo le sobraba... eran lamentos.
La pálida ~ Eduardo Galeano
Mis certezas desayunan dudas. Y hay días en que me siento extranjero en Montevideo y en cualquier otra parte. En esos días, días sin sol, noches sin luna, ningún lugar es mi lugar y no consigo reconocerme en nada, ni en nadie. Las palabras no se parecen a lo que nombran y ni siquiera se parecen a su propio sonido. Entonces no estoy donde estoy. Dejo mi cuerpo y me voy, lejos, a ninguna parte, y no quiero estar con nadie, ni siquiera conmigo, y no tengo, ni quiero tener, nombre ninguno. Entonces pierdo las ganas de llamarme o ser llamado.
Vuelta nº 195 - Lisandro se preguntaría... "¿qué le voy a decir si se va?"
En el círculo...
La frontera tras la cual termina mi yo
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1 cabezas giraron sobre el spiedo:
ninguna canción de lisandro podria estar más a tono...
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