Hoy a la tarde fui al Parque España a respirar. A sentarme al sol, a despeinarme con el viento, a pintarme las uñas, a leer Galeano o Lingüística (claro que el primero era mucho más atractivo que la segunda), a sacar fotos, a ser feliz.
No sé por qué razón, pero estuve muy atenta a la gente. Siempre sostuve que en el parque se olvidan de que todos somos diferentes, desaparecen los prejuicios y coexisten, como si nada más importara... y bueno, le saqué fotos a mucha gente. A un niñito, a su abuelo, a una pareja de adultos, y... a una pareja de chicos que me llamó poderosamente la atención. Ella, por la cámara que colgaba de su cuello, su bolso de cuero marrón que llevaba mucho más de lo que se podía encontrar a simple vista, ahí había recuerdos, secretos, sueños, risas... y él, porque llevaba un termo de acero inoxidable y un mate artesanal, y la seguía como esperando que de una vez por todas se decidiera a dejar su cámara sólo un momento, como reclamándole atención.
La situación me hizo sonreír, me gustó tanto, que discretamente les saqué algunas fotos, con sumo cuidado de que no lo notaran, para que no me tildaran de loca. Así que, entre distracción y distracción, accioné el disparador de mi cámara varias veces, con (a mi gusto) buenos resultados.
No sé por qué razón, pero estuve muy atenta a la gente. Siempre sostuve que en el parque se olvidan de que todos somos diferentes, desaparecen los prejuicios y coexisten, como si nada más importara... y bueno, le saqué fotos a mucha gente. A un niñito, a su abuelo, a una pareja de adultos, y... a una pareja de chicos que me llamó poderosamente la atención. Ella, por la cámara que colgaba de su cuello, su bolso de cuero marrón que llevaba mucho más de lo que se podía encontrar a simple vista, ahí había recuerdos, secretos, sueños, risas... y él, porque llevaba un termo de acero inoxidable y un mate artesanal, y la seguía como esperando que de una vez por todas se decidiera a dejar su cámara sólo un momento, como reclamándole atención.
La situación me hizo sonreír, me gustó tanto, que discretamente les saqué algunas fotos, con sumo cuidado de que no lo notaran, para que no me tildaran de loca. Así que, entre distracción y distracción, accioné el disparador de mi cámara varias veces, con (a mi gusto) buenos resultados.
Hasta ahí, las fotos de estas gentes eran algunas más de las tantas gentes que había fotografiado.
Pero, el muchacho no tuvo mejor idea que dejar el termo y el mate en el piso, dispuestos de una forma que sí o sí quería inmortalizar en una imagen... así que junté valor, y con mi mejor cara de "no soy una psicótica", les pregunté si no les molestaba que le sacara una foto a sus cosas, ahí en el piso como estaban. Me dijeron que no, que adelante. Saqué la foto, y después de un rato, volví
feliz a casa por la tarde de relax que había tenido.
Ya acá, sentadita de este lado de la pc, del mismo desde el que estoy escribiendo, publiqué las fotos en el facebook.
Hace un rato, un contacto me dice: "¿Puedo usar una de las fotos del parque para hacer una joda? Hay una foto de una amiga, y le voy a decir que se la saqué yo y no me vio". Accedo, con la condición de saber las repercusiones, y que le dijera que la que había sacado la foto, era la misma que había pedido fotografiar su mate...
Un tanto asombrado (bastante, en realidad) me cuenta que su amiga, la misma que estaba en mis fotos, me había sacado dos a mí.
feliz a casa por la tarde de relax que había tenido.
Ya acá, sentadita de este lado de la pc, del mismo desde el que estoy escribiendo, publiqué las fotos en el facebook.
Hace un rato, un contacto me dice: "¿Puedo usar una de las fotos del parque para hacer una joda? Hay una foto de una amiga, y le voy a decir que se la saqué yo y no me vio". Accedo, con la condición de saber las repercusiones, y que le dijera que la que había sacado la foto, era la misma que había pedido fotografiar su mate...
Un tanto asombrado (bastante, en realidad) me cuenta que su amiga, la misma que estaba en mis fotos, me había sacado dos a mí.
