No quiero más este cuerpo, esta piel, este corazón.
No quiero más estas manos, esta lengua, este ombligo.
No quiero más este dolor, este amor, todo esto.
No quiero más este tiempo, este nombre, esta risa.
No quiero más esta voz, esta razón, este deseo.
No quiero más este sueño, tu recuerdo, ni tu olvido.
No quiero esta distancia, esta ausencia, la demencia de saberme sola.
lunes, 6 de octubre de 2014
jueves, 31 de julio de 2014
Vuelta nº 212 - Lo que devuelven los espejos.
Recuerdos. De mí misma. ¿Qué queda de ese yo?
Me pregunto a dónde van a parar esos pedacitos nuestros que mutan con el tiempo.
Este cuerpo no es el mismo cuerpo, y estos ojos no observan igual que esos ojos. A veces, tengo la sensación... como si... sólo a veces... otro yo estuviera observando.
Algo de lo diferente en mí me conmueve. Me conmueve saber que cambié inevitablemente, como si hubiera estado escrito en algún lugar. Me conmueve, hasta las entrañas, porque algo del pasado está bajo esta piel de ahora. Y a veces... sólo a veces... cobra vida y se hace notar. Tomo conciencia del sol, del aire, del tiempo... me reencuentro con lo que fuí, que en algún lugar sigo siendo, y a veces me salgo a buscar.
Me pregunto a dónde van a parar esos pedacitos nuestros que mutan con el tiempo.
Este cuerpo no es el mismo cuerpo, y estos ojos no observan igual que esos ojos. A veces, tengo la sensación... como si... sólo a veces... otro yo estuviera observando.
Algo de lo diferente en mí me conmueve. Me conmueve saber que cambié inevitablemente, como si hubiera estado escrito en algún lugar. Me conmueve, hasta las entrañas, porque algo del pasado está bajo esta piel de ahora. Y a veces... sólo a veces... cobra vida y se hace notar. Tomo conciencia del sol, del aire, del tiempo... me reencuentro con lo que fuí, que en algún lugar sigo siendo, y a veces me salgo a buscar.
martes, 27 de mayo de 2014
Vuelta nº 211 - Se tendría que llamar Improvisación, pero ya lo usé.
Me genera cierta angustia tener que recuperar la contraseña cada vez que necesito entrar. radioheadcreep. No. rayos007. Tampoco. radioheadcreep07. Esa tampoco es. puedoescapar. Contraseña incorrecta. puedoescapar73. No.
No se ya la cantidad de veces que Juan Carlos Google tuvo que enviarme correos de recuperación.
Primero pienso en que por algo debe ser, como si pudiera leerse dentro del orden de las señales del destino. Después pienso que "el olvido es una manifestación del inconciente". Pero me termino conformando con saber que siempre fui bastante descuidada con esas cosas, una o dos contraseñas para todas las cuentas que creé en mi vida, y el ingresar es una rotación constante entre algunas de esas opciones. Sin embargo, en el fondo se que tiene que ver con una pérdida del hábito, de la costumbre, con un alejamiento de la escritura que suelo justificar por mi poco tiempo, mi bienestar que bloquea la descarga emocional, y qué se yo qué otras mentiras...
El domingo mi padre volvió de un viaje importante y me regaló una lapicera, bastante pedorra, con la marca de una empresa, no es que haya sido comprada con la intención de ser un presente ni mucho menos; la cuestión es que yo quería estrenarla, como una nena caprichosa, y creí que iba a poder escribir algo parecido a lo que escribí siempre... con "mi sello", que era una mezcla de inocencia adolescente, enigma heredado de algunas lecturas de Cortázar, y la singularidad de mi propia neurosis.
... pero no pude. Y en cambio, terminé escribiendo esto, sin pensarlo mucho, y sin usar la bendita lapicera.
No se ya la cantidad de veces que Juan Carlos Google tuvo que enviarme correos de recuperación.
Primero pienso en que por algo debe ser, como si pudiera leerse dentro del orden de las señales del destino. Después pienso que "el olvido es una manifestación del inconciente". Pero me termino conformando con saber que siempre fui bastante descuidada con esas cosas, una o dos contraseñas para todas las cuentas que creé en mi vida, y el ingresar es una rotación constante entre algunas de esas opciones. Sin embargo, en el fondo se que tiene que ver con una pérdida del hábito, de la costumbre, con un alejamiento de la escritura que suelo justificar por mi poco tiempo, mi bienestar que bloquea la descarga emocional, y qué se yo qué otras mentiras...
El domingo mi padre volvió de un viaje importante y me regaló una lapicera, bastante pedorra, con la marca de una empresa, no es que haya sido comprada con la intención de ser un presente ni mucho menos; la cuestión es que yo quería estrenarla, como una nena caprichosa, y creí que iba a poder escribir algo parecido a lo que escribí siempre... con "mi sello", que era una mezcla de inocencia adolescente, enigma heredado de algunas lecturas de Cortázar, y la singularidad de mi propia neurosis.
... pero no pude. Y en cambio, terminé escribiendo esto, sin pensarlo mucho, y sin usar la bendita lapicera.
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