Me genera cierta angustia tener que recuperar la contraseña cada vez que necesito entrar. radioheadcreep. No. rayos007. Tampoco. radioheadcreep07. Esa tampoco es. puedoescapar. Contraseña incorrecta. puedoescapar73. No.
No se ya la cantidad de veces que Juan Carlos Google tuvo que enviarme correos de recuperación.
Primero pienso en que por algo debe ser, como si pudiera leerse dentro del orden de las señales del destino. Después pienso que "el olvido es una manifestación del inconciente". Pero me termino conformando con saber que siempre fui bastante descuidada con esas cosas, una o dos contraseñas para todas las cuentas que creé en mi vida, y el ingresar es una rotación constante entre algunas de esas opciones. Sin embargo, en el fondo se que tiene que ver con una pérdida del hábito, de la costumbre, con un alejamiento de la escritura que suelo justificar por mi poco tiempo, mi bienestar que bloquea la descarga emocional, y qué se yo qué otras mentiras...
El domingo mi padre volvió de un viaje importante y me regaló una lapicera, bastante pedorra, con la marca de una empresa, no es que haya sido comprada con la intención de ser un presente ni mucho menos; la cuestión es que yo quería estrenarla, como una nena caprichosa, y creí que iba a poder escribir algo parecido a lo que escribí siempre... con "mi sello", que era una mezcla de inocencia adolescente, enigma heredado de algunas lecturas de Cortázar, y la singularidad de mi propia neurosis.
... pero no pude. Y en cambio, terminé escribiendo esto, sin pensarlo mucho, y sin usar la bendita lapicera.
martes, 27 de mayo de 2014
jueves, 24 de abril de 2014
Vuelta nº 210 - Improvisación
Laberíntico. O como una montaña rusa.
Cíclico. Por qué no ciclotímico. Un espiral. Interrogantes.
Desnudez.
“que si vengo, que no voy, que si
estoy, que me pierdo...”. Las cosas que pienso hoy. Las canciones
que recuerdo. La cabeza que perdí. O lo que encontré adentro de mi
cabeza. ¿Cuánto tiempo sin sentir el deseo de escribir? Algo se
está reactivando. No puede ser otra cosa. ¿Y ahora qué? ¿Qué
estoy dispuesta a cambiar? Dónde está la razón de todo. Dónde la
puse, dónde la dejé. A quién se la di.
Suena el vals de Amélie. Y yo no soy
esa. O quizás sí. ¿Cuál es el sentido de la distancia? Distancia
de qué. De quién. De mí. Lo inconciente. ¿Alguien estuvo ahí?
Frío. Cosas que decir. Que se dicen
solas. Brotan. Como brotan las lágrimas. ¿Cuándo fue la última
vez que lloré? Qué triste no recordarlo. Tal vez hoy llore. ¿Por
qué? Porque sí. Por no recordar la última vez. ¿Qué quiero
hacer? Distinto a lo que voy a hacer.
Palabras. Escalofríos. Momentos.
Miradas. Acciones. Aromas. Aire. Suelo. Inconciencia. ¿Otra vez?
Hasta dónde. Los límites. La insistencia. La distancia otra vez.
¿Qué distancia? ¿De qué estoy hablando?
Los seres. Los cuerpos. Los
sentimientos. El habla. La piel. Decepción. El cambio. El peso, la
levedad. Los libros. Los personajes de los libros. Teresa, Tomás. Un
violonchelista. La muerte.
Laberíntico. Pensamientos
laberínticos. Un yo laberíntico. Los laberintos no tienen llaves.
viernes, 18 de octubre de 2013
Vuelta nº 209 - Cabeza al spiedo.
Me costó encontrarle título a la entrada... y como hace unas vueltas atrás dije algo sobre los cambios que había habido en mí desde los comienzos del blog, me pareció... no se, buena idea, o apropiado ponerle así.
Cabeza al spiedo.
Todo esto viene a raíz de que hoy, como todos los viernes desde hace muuuuuuchos meses, fui a la psicóloga. Y fui a la psicóloga de onda, hace mucho que me da fiaca ir. Entonces contándole sobre mi desgano -para ir-, sobre mi bienestar y otras yerbas, decidimos que voy a empezar a ir menos.
Hasta hoy tenía dos formas posibles de leer toda la situación general: "me daba cosa dejarla", o "efectivamente hay algo que todavía no resolví que me impide abandonar las sesiones". Opté por la segunda. Creo, que porque tengo las herramientas para saber que, si realmente tuviera el deseo de dejar análisis, ya lo hubiera hecho (o no, tal vez... gracias a mis padres soy neurótica), y porque considero que algo del orden de la repetición está puesto ahí en la transferencia, y por ende debo trabajar sobre ello (me puse muy teórica?)
La sesión de hoy fue genial. Podría decir que hice un repaso sobre cómo fue evolucionando el análisis, y lo que es mejor, como fui evolucionando yo. Supongo que también vale aclarar que estos últimos días estuve muy atenta al blog, a las cosas viejas, por un proyecto que un amigo está llevando adelante. Me acerqué mucho a la Ro que era, y me doy cuenta de cuánto dista de la Ro que soy ahora. Sobre todo porque la Ro de antes se hallaba cómoda en el sufrimiento, estaba atrapada en ese goce. La de ahora por suerte se corre de los lugares en los que no quiere estar, con naturalidad, y sobre todo y lo más importante, sin alterarse.
Es muy difícil hablar de un análisis porque se dan cosas muy íntimas y a las que a veces cuesta poner en palabras (acabo de tener un deja vu), además de que al ser estudiante de psicología tampoco es fácil no leerlo en términos teóricos y ser clara al expresarme, para que entienda cualquiera. Lo mejor de todo es que uno empieza a ser quien realmente quiere ser, desata los nudos de la neurosis que generan malestar, y se amiga con otra parte de ella, que ayuda a ser feliz.
En el círculo...
¿re?construyendo(me),
Cuando soy feliz,
Satisfacción personal,
Terceros y yo
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