martes, 24 de febrero de 2015

Vuelta nº 219 - Expirar (y sobre el fénix)

... pasaron como 45 minutos desde que esta entrada cobró vida bajo este título.
Quizás no sea del todo correcto, hay cosas que no tienen fecha de vencimiento. Pero aún así...

Tengo un corazón aniquilado, pero que respira.
Un cuerpo cansado, pero que vibra.
Tengo un sentimiento acabado, pero que como el fénix, va a renacer de las cenizas.

Si algo aprendí, es que las palabras realmente no alcanzan. Que lo que se dice no se compara a lo que se siente. Sobre todo cuando lo que se siente extrangula el alma. Para lo bueno, las miradas, los abrazos, las sonrisas son buenas habladoras. Pero lo malo... eso no se puede decir.

Hoy expira en el blog una etiqueta. En mi vida expiraron sueños, fantasías, ganas, esperanzas, energías...

... quizás, todos tengamos en nuestro interior la fuerza renacentista del fénix. Porque yo, hoy, estoy viva.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Vuelta nº 217 - Fluir

Sentirse sola, sentirse fea, no sentir.
Sentir mucho, de a ratos.
Sentir la distancia, el vacío, el frío. El miedo.
La pequeñez en el mundo. En el tuyo. En el mío.
Mi mundo rodante.
Las estrellas, el calor, el aire.
El río, el sol, la música.
Las cosas.
La forma de las cosas, el tiempo de las cosas.
El peso de las cosas.
La levedad.
Nunca me gustó la levedad.
¿Ya lo discutimos a esto?
Un caballo. Mi risa. No tengas miedo.
Tu sueño. Mi sueño. Los nuestros.
El amor.
De ayer y de hoy.
Ayer y hoy. Distintos.
¿Dos amores?
Uno solo.
Yo sola.
Sentirse sola.
No sentir.
Sentir mucho. Siempre.

Vuelta nº 216 - Frustración.

Nunca mejor usado el término.
Ya lo dijo Lacan, la frustración es imaginaria. Y hoy todo se reduce a eso. A mi imagen.
Extraño mi pelo largo.
No me gusta que el pelo corto se infle.
Quisiera que mi piel no enrojeciera con el sol.
No tener la cara flechada.
Tendría que bajar la pancita.
Creo que con un tatuaje en el brazo me vería mejor.
Mejor no hablemos de estrías y celulitis.
Y lo más importante.
No hablemos desde la hipocresía. No hablemos de belleza interior, de la belleza de las ideas, de la personalidad encantadora. Esos son cuentos de gente poco agraciada, para sentirse mejor.
Hacía muchísimo tiempo que no sentía inconformidad semejante con mi propia imagen.

Nada, eso. Quería decir.