miércoles, 5 de mayo de 2010

Vuelta nº 157 - Sólo tus alas precisa el intento...

Ella quería volar. Lejos del mundo, de cara al sol, ofreciéndole sus alas a la lluvia, sonriéndole a la brisa temprana. De noche trazaba rutas con las estrellas, eligiendo las que más brillaban… sabía que ésas eran las más jóvenes, y que seguirían allí cuando al fin pudiera cumplir su sueño. No sabía a dónde iría cuando despegara, así como tampoco sabía si viajaría sola o acompañada. Siempre se había imaginado a sí misma como un ave solitaria… tal vez un cóndor; o bien una golondrina, aunque sabía que si volaba sola, no haría verano. Aun así, era la idea que más le atraía.
Volar… libre y sola, lejos de esas telas que hoy la mantenían cerca del suelo. Sin ataduras, sin distancias y sin tiempo… sin tiempo, sobre todo… porque el sería quien apagara las estrellas que ella pretendía seguir, dejándola perdida… una vez más.

lunes, 26 de abril de 2010

Vuelta nº 156 - ¿Cómo me decimos?

"...nunca se sabe con vos. Hace tiempo atrás, de la misma forma e intensidad te gustaba tu ex. Hace semanas atrás no lo bancabas. Hace dias atrás te gustaba la tranquilidad de estar sola. Hace dias atrás te gustaba mucho el de la facu pero te chupaba un huevo si te daba bola o no. Ahora te enganchás con uno que tiene novia, pero que se reparte minutos lindos para vos y días lindos para su novia, y de ser la indifente a lo que pueda hacer un hombre pasaste a rebajarte por uno. No sos cliclotímica, cambiante e histérica... sólo porque pienso que habría que inventar un adejtivo nuevo para gente asi."


Por Mauro Mendoza, domingo, 04 de abril de 2010 12:05:28 a.m.

domingo, 25 de abril de 2010

Pausa nº 56 - Borges remixado (2da versión)

En el éxtasis de un atardecer que no será una noche
ante las largas lanzas de los muchos,
cada ínfimo instante del ayer
tuya es la soledad, tuyo el secreto.

¿Por qué precisa un hombre que una mujer lo quiera?
Me engañan y yo debo ser la mentira,
en el crepúsculo de los espejos
que se parece al sueño y al olvido.

Tu ausencia me rodea
no está tu sombra llenando los centros
el destino no hace acuerdos
como la cuerda a la garganta.
Siempre, la multitud de tu hermosura.


La primer versión (y la explicación, si se quiere), acá.