jueves, 22 de octubre de 2009

Vuelta nº 106.

Para mí, no hay nada más importante que tener una buena lapicera. Tengo una colección enorme, de hecho. Y por cada una siento un cariño especial. Es más, no soy de esas que usa una sola birome hasta gastarla, y se lamenta cuando eso ocurre. No. Es como si tuviera una lapicera para estado de ánimo, o algo así.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Vuelta nº 105.


¿Pero existe el amor de la vida de alguien? ¿O el amor es tener quien te acompañe a una fiesta? Entonces, si defino qué estoy buscando, elegir a un hombre es la parte más sencilla. Se define solo.
¿Pero realmente estoy eligiendo sólo un hombre? ¿No estoy, de alguna manera, repitiendo la misma decisión que tomo cada vez que elijo la ropa a la mañana o un destino para las vacaciones? ¿No es acaso una duda universal, un cliché? ¿Voy a estudiar la carrera que más me conviene o la que más me gusta? ¿Voy a irme a vivir al barrio más lindo o al que me queda más cerca? ¿Prefiero un par de zapatos buenos y cómodos o unos stilettos infartantes? ¿Prefiero malo conocido o bueno por conocer?
Sin embargo, a pesar de que todo esto suena lógico y contundente, sospecho que en el fondo tampoco se trata de elegir ni un proyecto ni un candidato. Lo que yo tengo que decidir no es qué clase de hombre quiero, sino qué clase de mujer soy. Si yo fuese a un programa de televisión a jugar por un millón de dólares… ¿Sería la que se retira en la quinta ronda con cincuenta mil dólares seguros o la que sigue arriesgando hasta la última vuelta para ganar el premio mayor? ¿Soy de las que se quedan con la carta que les tocó o las que vuelven a pedir carta aunque se pasen de veintiuno? ¿Soy de las que se meten hasta el fondo del mar o de las que se mojan los pies?
Ninguna es mejor que la otra. Las dos son válidas. Pero hay una que es la mía y no me decido. En definitiva, elegir un hombre, un par de zapatos o un premio es fácil. Solo hay que saber quién es una misma. Y yo, evidentemente no sé.
Fragmento de Ciega a Citas, de la autora Carolina Aguirre;
que ayer comenzó su versión televisiva en Canal 7,
y fue muy prometedor. Veremos hoy cómo sigue.

martes, 20 de octubre de 2009

Vuelta nº 104.

Días difíciles los que corretean por acá. Hay tanto, tanto por decir... pero tan pocas palabras para hacerlo. Sí, hay escritos nuevos, hay vueltas por dar. Sin embargo, se trata de otra cosa. Se trata de una ramificación en mi camino. Se trata de optar. Se trata de no saber. Se trata de cambios, de crisis. Crisis que bien se sabe, nunca pude procesarlas del todo bien. Se trata de inconformidad conmigo misma. De esa sensación de que algo no va bien, que hay que dar el volantazo, como diría Meli.
Pero... para dónde? hay destinos inevitables... inevitables porque yo así lo deseo, y no es algo precisamente malo. La facultad es un ejemplo (¿el único?) de eso.
En cambio, hay curvas más complicadas... curvas que no me involucran sólo a mí y a mi vida. Curvas forzadas, totalmente inesperadas... pero curvas. Y ahí están. Y uno sin saber cómo carajo pilotearla. Supongo que de esto se trata vivir... de lo inesperado, lo confuso, lo angustiante... lo feliz, lo sorpresivo, lo buscado.
Pese a todo, podría estar peor. Siempre puede haber algo peor... y algo mejor, claro. Pero hoy por hoy lo mejor me queda un poco lejos... y no hay demasiados indicios que sugieran que es momento de salir a buscarlo. Tal vez deba esperarlo, o corretearlo desesperadamente dentro de un tiempo. Hoy no estoy para elegir. No puedo decidir.