martes, 4 de agosto de 2015

Vuelta nº 221 - Crónica de dos minutos.

Me pregunté qué iba a hacer con esta angustia.
Deseé que alguien apareciera y me rompiera el cerebro el mil pedazos, como bien lo hiciste vos en su momento.
Recordé a algunos hombres que me amaron.
Releí ese mensaje inesperado que me llegó ayer, con una confesión digna de una comedia romántica dominguera, pero un día lunes.
Pensé en ese beso que no di.
Lloré.

... todo eso en un minuto o dos. En realidad creo que las lágrimas duraron un poco más.

Me volví a preguntar por la angustia y supe que no era angustia sino tristeza. Lloré aún más después de eso. Y también volví a pensar en los hombres que me harían sonreír. Y me acordé de algo que pensaba hace unos días, de que el problema no es que ellos se enamoren de mí sino que yo no me enamore de ellos. Porque ellos no arman burbujas alrededor nuestro, no suspenden el tiempo, no le ponen pausa a esta montaña rusa que es la vida. 
Pensaba en el problema, en el enorme y viejo problema que es quererte tanto. (y cómo me cuesta a mi resolver problemas...) cuando te quiero me convierto en mi peor enemiga. Pero cuando te quiero y vos también me querés, armás la burbuja, suspendés el tiempo, le pones pausa a la montaña rusa. Y entonces... cómo no quererte...


miércoles, 3 de junio de 2015

Vuelta nº 220 - Alguna forma de algún amor...

Ojalá te despiertes, pensé. Y en realidad estás despierto.
El sábado escuchaba esa canción, que probablemente no conozcas, o quizás sí hayas escuchado alguna vez, que dice
ir y venir y volver atrás no me hace nada, nada bien... salir a buscar alguna forma de algún amor, en algo que suena bien, y no morir de sed...
y hoy la canto "con más ganas de creer que de pensar", para citar a la misma banda.
De ir y venir y volver, nosotros sabemos. Sabemos lo que es no estar, aún mientras nos hacíamos compañía. Sabemos lo que es no dejar de tenerse nunca.
Ojalá te despiertes, pienso. Para que veas que a pesar de todo, siempre estuvimos uno al lado del otro. Ahí, para nosotros.

La costumbre. La otra. La Otra. El amor. El sexo. La vida. Los proyectos. La duda. La maldita duda. La estructura. Ser yo. Ser cualquiera. La soledad. La compañía. Las cosas... lo que hablamos. Lo que decimos. Lo que sentimos. Lo que hacemos.Lo que esperamos, lo que queremos.

No es una sucesión sin sentido.

Habilitame el alta otra vez a esta etiqueta. Mi mundo no dejo de rodar nunca, pero esta vez no me perdonó.

martes, 24 de febrero de 2015

Vuelta nº 219 - Expirar (y sobre el fénix)

... pasaron como 45 minutos desde que esta entrada cobró vida bajo este título.
Quizás no sea del todo correcto, hay cosas que no tienen fecha de vencimiento. Pero aún así...

Tengo un corazón aniquilado, pero que respira.
Un cuerpo cansado, pero que vibra.
Tengo un sentimiento acabado, pero que como el fénix, va a renacer de las cenizas.

Si algo aprendí, es que las palabras realmente no alcanzan. Que lo que se dice no se compara a lo que se siente. Sobre todo cuando lo que se siente extrangula el alma. Para lo bueno, las miradas, los abrazos, las sonrisas son buenas habladoras. Pero lo malo... eso no se puede decir.

Hoy expira en el blog una etiqueta. En mi vida expiraron sueños, fantasías, ganas, esperanzas, energías...

... quizás, todos tengamos en nuestro interior la fuerza renacentista del fénix. Porque yo, hoy, estoy viva.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Vuelta nº 217 - Fluir

Sentirse sola, sentirse fea, no sentir.
Sentir mucho, de a ratos.
Sentir la distancia, el vacío, el frío. El miedo.
La pequeñez en el mundo. En el tuyo. En el mío.
Mi mundo rodante.
Las estrellas, el calor, el aire.
El río, el sol, la música.
Las cosas.
La forma de las cosas, el tiempo de las cosas.
El peso de las cosas.
La levedad.
Nunca me gustó la levedad.
¿Ya lo discutimos a esto?
Un caballo. Mi risa. No tengas miedo.
Tu sueño. Mi sueño. Los nuestros.
El amor.
De ayer y de hoy.
Ayer y hoy. Distintos.
¿Dos amores?
Uno solo.
Yo sola.
Sentirse sola.
No sentir.
Sentir mucho. Siempre.

Vuelta nº 216 - Frustración.

Nunca mejor usado el término.
Ya lo dijo Lacan, la frustración es imaginaria. Y hoy todo se reduce a eso. A mi imagen.
Extraño mi pelo largo.
No me gusta que el pelo corto se infle.
Quisiera que mi piel no enrojeciera con el sol.
No tener la cara flechada.
Tendría que bajar la pancita.
Creo que con un tatuaje en el brazo me vería mejor.
Mejor no hablemos de estrías y celulitis.
Y lo más importante.
No hablemos desde la hipocresía. No hablemos de belleza interior, de la belleza de las ideas, de la personalidad encantadora. Esos son cuentos de gente poco agraciada, para sentirse mejor.
Hacía muchísimo tiempo que no sentía inconformidad semejante con mi propia imagen.

Nada, eso. Quería decir.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Vuelta 215 - "Las cosas que se quedan con vos"

Me admito una cobarde.
Hoy recordé que una amiga, hace más o menos un mes, me dijo tras oír mi versión de los hechos "sos vos tomando decisiones". Y entendí un poco más.

Entendí mejor el alivio que sentí, y le hice un lugar más cerquita mío aún. Comprendí por qué no son mis pedazos los que existen, sino que sigue siendo mi cuerpo, y sigo siendo yo, sonriente. Experimenté ganas de salir al mundo, después de tantos años de encierro. Las acepté, y también les hice un lugar. Corrí algunos recuerdos un poco más lejos, para tener espacio para las cosas nuevas, que van llegando con los días. Porque cuando la angustia ya apareció antes, no hay un tiempo que sea prudencial esperar, no hay por qué obligarme a estar mal, sólo porque se supone que lo esté. Ya fui golpeada. Ya me desarmé y me volví a armar. Espero haberme armado distinta. Que alguna pieza haya cambiado de lugar, para ser mejor. Para poder ofrecerme mejor a los demás. Me encanta esa idea. La idea de acumular experiencias, de exprimirlas, de abrazarlas.

Ya lo dijo Loli Molina
"es la forma de nombrar las cosas cuando queman las que hacen que se escriban de otra manera en vos"

sábado, 1 de noviembre de 2014

Vuelta nº 214 - Alivio.

A veces no hay palabras... y otras, una sola alcanza. Alivio.
Tuve el privilegio de encontrar y el alivio perder a mi primer gran amor.
Cuanto tenía 15, también había tenido mi primer amor... pero era de mentira. El amor debe ser esto que se acaba de ir.
El amor debe ser todas estas cosas que me pasaron estos últimos cuatro años.
Reír,
abrazar,
llorar,
domir,
besar,
morder,
caminar,
tocar,
discutir,
ver,
sentir,
decir,
suspirar,
extrañar,
aceptar,
aburrir,
cantar,
fumar,
cuidar,
contener,
enternecer,
escuchar,
soportar,
resistir,
acompañar,
admirar,
conocer,
valorar,
respetar,
ceder,
coincidir,
reflexionar,
perdonar,
estremecer,
olvidar,
recordar...
O tal vez no... y sea otra cosa.
Improbablemente pueda caminar por la ciudad sin pensar en qué esquina nos despedimos alguna vez, o en cual nos encontramos. Pero será parte de mi historia, una que le pueda contar a mis nietos, que no van a ser los de él, porque mis hijos no serán los suyos, como alguna vez fantaseamos. Mi historia que se cruzó con la de un hombre al que amé con cada fibra de mi cuerpo, pero que algún día dejaré de amar.
Cambiará mi vida ahora, sí. Darle la bienvenida a la soledad, limpiar el vacío para que aparezca el lugar... que irán ocupando otras personas, otros cuerpos, otros amores.

Mi mundo ya no será rodante, porque quizás pueda ponerle alas.



lunes, 6 de octubre de 2014

Vuela nº 213 - Sin embargo, hoy te quiero más.

No quiero más este cuerpo, esta piel, este corazón.
No quiero más estas manos, esta lengua, este ombligo.
No quiero más este dolor, este amor, todo esto.
No quiero más este tiempo, este nombre, esta risa.
No quiero más esta voz, esta razón, este deseo.
No quiero más este sueño, tu recuerdo, ni tu olvido.
No quiero esta distancia, esta ausencia, la demencia de saberme sola.

jueves, 31 de julio de 2014

Vuelta nº 212 - Lo que devuelven los espejos.

Recuerdos. De mí misma. ¿Qué queda de ese yo?
Me pregunto a dónde van a parar esos pedacitos nuestros que mutan con el tiempo.
Este cuerpo no es el mismo cuerpo, y estos ojos no observan igual que esos ojos. A veces, tengo la sensación... como si... sólo a veces... otro yo estuviera observando.
Algo de lo diferente en mí me conmueve. Me conmueve saber que cambié inevitablemente, como si hubiera estado escrito en algún lugar. Me conmueve, hasta las entrañas, porque algo del pasado está bajo esta piel de ahora. Y a veces... sólo a veces... cobra vida y se hace notar. Tomo conciencia del sol, del aire, del tiempo... me reencuentro con lo que fuí, que en algún lugar sigo siendo, y a veces me salgo a buscar.

martes, 27 de mayo de 2014

Vuelta nº 211 - Se tendría que llamar Improvisación, pero ya lo usé.

Me genera cierta angustia tener que recuperar la contraseña cada vez que necesito entrar. radioheadcreep. No. rayos007. Tampoco. radioheadcreep07. Esa tampoco es. puedoescapar. Contraseña incorrecta. puedoescapar73. No.
No se ya la cantidad de veces que Juan Carlos Google tuvo que enviarme correos de recuperación.

Primero pienso en que por algo debe ser, como si pudiera leerse dentro del orden de las señales del destino. Después pienso que "el olvido es una manifestación del inconciente". Pero me termino conformando con saber que siempre fui bastante descuidada con esas cosas, una o dos contraseñas para todas las cuentas que creé en mi vida, y el ingresar es una rotación constante entre algunas de esas opciones. Sin embargo, en el fondo se que tiene que ver con una pérdida del hábito, de la costumbre, con un alejamiento de la escritura que suelo justificar por mi poco tiempo, mi bienestar que bloquea la descarga emocional, y qué se yo qué otras mentiras...
El domingo mi padre volvió de un viaje importante y me regaló una lapicera, bastante pedorra, con la marca de una empresa, no es que haya sido comprada con la intención de ser un presente ni mucho menos; la cuestión es que yo quería estrenarla, como una nena caprichosa, y creí que iba a poder escribir algo parecido a lo que escribí siempre... con "mi sello", que era una mezcla de inocencia adolescente, enigma heredado de algunas lecturas de Cortázar, y la singularidad de mi propia neurosis.
... pero no pude. Y en cambio, terminé escribiendo esto, sin pensarlo mucho, y sin usar la bendita lapicera.

jueves, 24 de abril de 2014

Vuelta nº 210 - Improvisación


Laberíntico. O como una montaña rusa. clico. Por qué no ciclotímico. Un espiral. Interrogantes. Desnudez.
“que si vengo, que no voy, que si estoy, que me pierdo...”. Las cosas que pienso hoy. Las canciones que recuerdo. La cabeza que perdí. O lo que encontré adentro de mi cabeza. ¿Cuánto tiempo sin sentir el deseo de escribir? Algo se está reactivando. No puede ser otra cosa. ¿Y ahora qué? ¿Qué estoy dispuesta a cambiar? Dónde está la razón de todo. Dónde la puse, dónde la dejé. A quién se la di.
Suena el vals de Amélie. Y yo no soy esa. O quizás sí. ¿Cuál es el sentido de la distancia? Distancia de qué. De quién. De mí. Lo inconciente. ¿Alguien estuvo ahí?
Frío. Cosas que decir. Que se dicen solas. Brotan. Como brotan las lágrimas. ¿Cuándo fue la última vez que lloré? Qué triste no recordarlo. Tal vez hoy llore. ¿Por qué? Porque sí. Por no recordar la última vez. ¿Qué quiero hacer? Distinto a lo que voy a hacer.
Palabras. Escalofríos. Momentos. Miradas. Acciones. Aromas. Aire. Suelo. Inconciencia. ¿Otra vez? Hasta dónde. Los límites. La insistencia. La distancia otra vez. ¿Qué distancia? ¿De qué estoy hablando?
Los seres. Los cuerpos. Los sentimientos. El habla. La piel. Decepción. El cambio. El peso, la levedad. Los libros. Los personajes de los libros. Teresa, Tomás. Un violonchelista. La muerte.
Laberíntico. Pensamientos laberínticos. Un yo laberíntico. Los laberintos no tienen llaves.

viernes, 18 de octubre de 2013

Vuelta nº 209 - Cabeza al spiedo.

Me costó encontrarle título a la entrada... y como hace unas vueltas atrás dije algo sobre los cambios que había habido en mí desde los comienzos del blog, me pareció... no se, buena idea, o apropiado ponerle así.
Cabeza al spiedo.
Todo esto viene a raíz de que hoy, como todos los viernes desde hace muuuuuuchos meses, fui a la psicóloga. Y fui a la psicóloga de onda, hace mucho que me da fiaca ir. Entonces contándole sobre mi desgano -para ir-, sobre mi bienestar y otras yerbas, decidimos que voy a empezar a ir menos.
Hasta hoy tenía dos formas posibles de leer toda la situación general: "me daba cosa dejarla", o "efectivamente hay algo que todavía no resolví que me impide abandonar las sesiones". Opté por la segunda. Creo, que porque tengo las herramientas para saber que, si realmente tuviera el deseo de dejar análisis, ya lo hubiera hecho (o no, tal vez... gracias a mis padres soy neurótica), y porque considero que algo del orden de la repetición está puesto ahí en la transferencia, y por ende debo trabajar sobre ello (me puse muy teórica?)
La sesión de hoy fue genial. Podría decir que hice un repaso sobre cómo fue evolucionando el análisis, y lo que es mejor, como fui evolucionando yo. Supongo que también vale aclarar que estos últimos días estuve muy atenta al blog, a las cosas viejas, por un proyecto que un amigo está llevando adelante. Me acerqué mucho a la Ro que era, y me doy cuenta de cuánto dista de la Ro que soy ahora. Sobre todo porque la Ro de antes se hallaba cómoda en el sufrimiento, estaba atrapada en ese goce. La de ahora por suerte se corre de los lugares en los que no quiere estar, con naturalidad, y sobre todo y lo más importante, sin alterarse.
Es muy difícil hablar de un análisis porque se dan cosas muy íntimas y a las que a veces cuesta poner en palabras (acabo de tener un deja vu), además de que al ser estudiante de psicología tampoco es fácil no leerlo en términos teóricos y ser clara al expresarme, para que entienda cualquiera. Lo mejor de todo es que uno empieza a ser quien realmente quiere ser, desata los nudos de la neurosis que generan malestar, y se amiga con otra parte de ella, que ayuda a ser feliz.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Vuelta nº 208 - A mi nunca se me ocurrió.

Si bien he abandonado mi propio blog, por una suma de circunstancias poco favorables para su progreso, nunca me alejé del todo de este mundito aparte que son estos sitios webs donde cada cual es quien quiere ser.
Leí muchas cosas, muchas historias... Ciega a citas, entre otras. Una genialidad que me creí de principio a fin, y lejos de decepcionarme al saber que en realidad era una ficción, admiré a la periodista que la llevó adelante. Por otro lado, aprendí a desconfiar de las historias que se cuentan por estos lares. 
Actualmente estoy leyendo No me quieren ni para dejarme, la historia de Ana Golk, una mujer de 29 años que aún conserva su virginidad y se da a sí misma un plazo de un año para perderla... claro que con muchas condiciones neuróticas de por medio, que complican un poco tamaña tarea. La cuestión es que la leo día a día (o cuando postea), y a veces me pregunto si será o no cierto. Casi todo el tiempo me convenzo de que no lo es. Sobre todo por lo vueltera que es la mina, las gran cantidad de cosas malas o buenas que le pasan, lo poco personas que me parecen algunos personajes de la historia. Pero lo importante es que me planteé qué ocurriría si yo hiciera algo similar con los acontecimientos de mi vida. Mis pseudoamores adolescentes, a la distancia, de internet, los que me quisieron y no quise, los que quise y no me quisieron... mis amigas, nuestras diferencias, los consejos que nos dábamos, las charlas que teníamos... estoy segura que de haber pensado que alguna vez se me ocurriría hacerlo, hubiera anotado todas y cada una de las cosas que en su momento fueron reveladoras, importantes, o simplemente graciosas. Cada tanto cuando me junto con las chicas nos acordamos de estas anécdotas quinceañeras, y de las costumbres de aquellos años, y nos reímos con la nostalgia propia de saber que las cosas cambiaron. No es fácil, la facultad, el trabajo, los novios... 
Pero más allá de todo esto que sale espontáneamente mientras pongo en palabras las ideas con las cuales decidí publicar una nueva entrada, lo que pensaba era que después de todo (y de todos), la historia de mi blog hubiera tenido un final feliz.

viernes, 4 de octubre de 2013

Vuelta nº 207 - Volver, vueltas, volteretas.

Con esto de recuperar el blog tuve que pensar en cómo encararlo ahora, desde ese otro lugar en el que me encuentro ahora.
Una vez escribí que "el spiedo siempre vuelve", ahora entiendo que eso se llama compulsión a la repetición, y que en mi psiquismo (en el de todos, quizas) es predominante. 
Y me detengo acá... según una página de internet muy linda, "Predominante es aquello que ejerce un predominio, es decir, un poder o una influencia sobre algo o alguien. La acción de predominar, por su parte, está vinculada a imponerse de alguna forma." Entonces me replanteo un poco estas cuestiones del lenguaje, algo que aprendí en mi carrera, y me doy cuenta que soy yo la que últimamente se está imponiendo frente a esto. Yo soy la que dice "no, esto no funcionó antes, tampoco va a funcionar ahora"... yo soy la que piensa "ya  hice esto antes de esta manera, y no era lo que esperaba, así que esta vez lo voy a hacer de otra". Puf, qué gratificante. Reconforta sentir que la vida no está librada a lo azarozas que a veces nos parecen nuestras propias acciones, y que en cambio siempre se puede elegir. Nada nos pasa por azar. No vale maldecir al destino, porque no existe. O en todo caso existe como consecuencia, nunca como causa de.
También pensaba en cómo cambió mi sensibilidad y mi humor durante todos estos años... digo años porque el inicio de este blog data del año 2009. Y por allá, yo era otra. Me leo y me desconozco. En parte porque no recuerdo exactamente qué era lo tan intenso que en algunos momentos me impulsaba a escribir, lo cual me hace pensar que vivía muy pendiente de nimiedades y me desestabilizaba la situación más ínfima. Por otro, porque me niego a reconocerme en renglones que hoy en día hasta me parecen ridículos, cómicos. A eso me refiero con lo de mi humor, me río de otras cosas, me divierto de otra forma. Y creo que me gusta más.
Aprendí a no sentirme tan especial y no idealizarme tanto a mí misma. Soy humana, imperfecta, común y corriente. Como cualquiera. Dejé atrás ese narcisismo que muchas veces me regocijó demasiado, y aprendí a confiar en los otros... en el sentido de que se puede querer a alguien humano, imperfecto, común y corriente, como cualquiera. Lo maravilloso es que a pesar de ser como cualquiera, te elijan a vos. Y que quien te elija te haga dar vueltas en el aire y en la cama, te de vuelta la cabeza, el estómago y el corazón...

miércoles, 2 de octubre de 2013

Lo bueno de volver, es que no siempre es desde el mismo lugar.

Por increíble que parezca, de una forma que todavía no llego a dilucidar, recuperé mi blog. Me puso contenta porque si bien había decidido por la fuerza que era mejor así, nunca estuve muy convencida de abandonar este espacio de sublimación, de cerrar una etapa tan insana de mi vida. Sobre todo porque siempre seré insana.
Justo en estas últimas semanas estuve pensando en que quizás estaría bueno abrir uno nuevo, para decir qué se yo. Estoy un poco consumida por las redes sociales, es bastante práctico que se me ocurra algo y pueda manifestarlo automáticamente sin importar dónde o cuan apurada esté.
Mi vida cambió tanto, no desde la última entrada, pero sí desde la primera. Una vez hice el intento de pasar el contenido del blog a papel. No tuve éxito. Empecé, y dejé, como muchas otras cosas en mi vida. Menos con esto, que es el insignificante punto que me corresponde en la virtualidad para expresarme. 

Lo bueno de volver, es que no siempre es desde el mismo lugar.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Vuelta nº 206 - Ahora sé que me siento mucho más fuerte...

... qué se yo si SIN O CON tu amor.

Siento que esta vez no voy a pedirte que vuelvas. Ni voy a pedirte perdones que no siento. Me sorprende que te quiero, y aún así es mejor lejos. Ahora es mejor lejos. Me pregunto cuándo llega el momento en que te llamo llorando, en que te escribo mil mensajes por segundo... me pregunto cuándo llegan las noches en las que no puedo dormir porque te extraño, y prefiero dormir a la intemperie antes que dormir sola, sola sin vos. Sin vos y conmigo, que es lo peor. Me pregunto cómo voy a sobrevivir a mí misma, a mi yo solo que debe salir al mundo porque el mundo sigue ahí, esperándome o no, sigue. Me pregunto por qué esta aventura del amor nos costó tanto, en los libros no es fácil pero siempre tiene final feliz. Pero, hoy no hay uno de esos en oferta para nosotros.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Vuelta nº 205 - Reírse un poco, que la muerte siempre está...

Si algo debo agradecer a los libros que leí, es que me ayudaron a desdramatizar la muerte y a naturalizarla... Y ésto realmente es así, siempre hay muerte en los libros que leo, como una especie de tendencia inconciente.

Lo raro de la vida no es la muerte
son las sonrisas, las pecas, las burbujas, los niños, las cerraduras, los elefantes, la lluvia (y los paraguas), la tecnología, los hipocampos, el arcoiris, el cabello, el amor, la música, los árboles, los corales, los escalofríos, los edificios, los sueños, las palabras, los chistes, las caricias, las baldozas, las matemáticas, las miradas, los gobiernos, las ventanas, el río, los peines, los miedos, las duDas, los chicles, los tornados, los viajes, los padres, los hijos, los perros, las tortugas y los gatos.

jueves, 7 de febrero de 2013

Vuelta nº 204 - Nunca te vi baldear el corazón...

... lo que yo tuve que baldear fue el blog; estaba lleno de polvo... de los que no dan lodos.

La semana pasada un compañero de trabajo le decía a otra compañera de trabajo algo así como que tenía que entrar a mi blog porque yo estaba muy loca y era muy bueno todo lo que escribía. A lo que yo respondí "antes escribía, ahora tengo relaciones sexuales", aprovechando que sabe un poco de psicoanálisis y haciendo referencia a todo ese tema de la sublimación, que lejos estoy de desestimar. Todo lo contrario, claro está.

Y entonces después me quedé pensando en eso... No por dejar de sublimar, al menos una parte, obviamente, de mis pulsiones, dejé de sentir, ¿o sí?

Bienvenidos y despedidos de un spiedo que nunca para de girar, 
aunque los vidrios se ensucien y no se vea nada.

miércoles, 11 de julio de 2012

Vuelta nº 203 - Ojala pase algo que te borre de pronto...

Verte ahí.
Lejos.
Tan cerca.
Solo.
Pero mío.
Mío en mí.
Nada.
Vacío.

viernes, 6 de julio de 2012

Vuelta nº 202 - Prueba piloto.

No se exactamente en qué pensé cuando le puse título a la entrada. Supongo que me referiré inconcientemente a esta nueva etapa de mi vida, que de nueva no tiene demasiado, ya antes había estado sola. El problema es que pasó después de ese antes y antes de este después.
Y pasaron dos años entre esos antes y despueses. Y en esos dos años pasaron tantas cosas que son mucho más que tantas.
Qué se yo, el otro día hablando con un amigo me dijo algo así, citando a una canción, como que "el amor es curioso porque es irreversible", o no sé, algo parecido, a lo mejor retuve cualquier cosa y me inventé la frase como a mí más me gustó. El punto es que hacía referencia a que después de estar enamorado, uno no quiere dejar de estarlo. Recuerdo que en ese momento me explicó "claro, como que estar solo está bueno, pero cuando estás con alguien también es lindo y no querés estar solo nunca más"... y sí, no es nada novedoso. Si no la gente no lloraría por amor. No tendría que estar meses elaborando el duelo de la ruptura. Ni siquiera se calentaría en enamorarse, ¿o no?
Otra amiga me dijo "ah, debes estar escribiendo más, ¿no? éstos son los mejores momentos"... y no se, no había probado hasta ahora.

Pero... ¿sobre qué escribir? ayer me lamenté por los mensajes que no van a llegar más a mi teléfono, al menos no desde SU teléfono. Por ejemplo:
 - "te debes haber quedado dormida mientras me escribías, hasta mañana"
 - "llamame mañana cuando te despiertes así me despierto yo también y me levanto a estudiar"
 - "te amo chanchita"
 - "los de padre de familia se fueron al carajo con una escena de Peter y un pollo peleando, duró 15 minutos"
 - "guardame lugar que se me fue la K"
 - "uh, me colgué, hoy había partido de la NBA"
 - "mates, apuntes y jazz, qué linda que es la vida"
(seguramente éstos sean mucho más ocasionales que otros, pero por alguna razón los recuerdo mejor que cualquiera)

También me lamenté por las cosas de todos los días que ya no me iban a pasar, al menos no al lado de ÉL.
 - esperar el bondi y despedirnos cuando aparecía tres cuadras antes porque ya antes había perdido uno por quedarme chapando.
 - morirme de cosquillas después del sexo como castigo por no querer salir de la cama.
 - estar haciendo cualquier cosa, por simple que sea, y darme cuenta que me estaba mirando fijo, y que me diga "sos hermosa".
 - caminar de la mano por la calle.
 - dormirme con su cuerpo al lado mío y al rato darme cuenta que ya hacía rato se había ido a sentar a la computadora.
 - que me abra la puerta su madre porque el estaba cabalgando por la tierra media.
 - sentarme a mirar tele con su gato acostado en mis piernas.
(entre otras mil cosas que voy a extrañar, que ahora no puedo mencionar porque no me sale, cada vez que verbalizo algo de todo esto me tiembla la voz)

Podría escribir sobre otras cosas, decir por ejemplo, que me siento vacía. Pero no, no quiero reconocerlo. No quiero exponerme así. Dos años es mucho tiempo  para exponerse veces suficientes como para querer hacerlo una vez más.



Después de todo lo anterior, y pensándolo un poco mejor, creo que la prueba piloto fueron estos dos años de mi vida que se me acaban de escapar.